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¿Por qué Respira y Vive?

La respiración es la más antigua de las funciones de nuestro cuerpo. Vivimos, entre otras cosas, porque respiramos, sin embargo no solemos tener consciencia de la importancia de dicho acto. Vivimos con un movimiento automático de nuestro sistema respiratorio, sin prestar atención al hecho en sí. 

Respirar es la primera experiencia que vivimos al nacer, una vez cortado el cordón umbilical, se convierte en algo necesario y automático. Respirar se transforma, a partir de este momento, en sinónimo de vida.

La respiración está regulada por el sistema nervioso, pero tiene la característica de que podemos influir voluntariamente en ella, variando su ritmo y profundidad a través de una adecuada técnica de respiración, la cual está vinculada a nuestra salud física y psíquica debido a que varía por nuestro estado de ánimo.

Aprender una adecuada técnica de respiración no sólo eleva los niveles de relajación y reducen el estrés en pacientes con enfermedades, sino que además es parte del tratamiento para dichos padecimientos por otros efectos que ésta tiene. Para muchas culturas orientales, la respiración, en un método fundamental del control de las energías para aplicarla en medicina tradicional.

Las situaciones de estrés o tensión provocan una respiración agitada y poco profunda; una mala postura, como inclinar el cuerpo demasiado hacia delante; el consumo de ciertas sustancias como medicamentos, alcohol o café; afecciones respiratorias, asma, alergias, sinusitis, congestión nasal, etcétera; comer de manera muy rápida o hacerlo de manera copiosa; la contaminación, la presencia de humos o los espacios mal ventilados; así como el consumo de tabaco son factores que influyen o condicionan una buena respiración.

Los beneficios de una respiración correcta son tantos y tan grandes que ese ha sido el motivo para elegirlo como nombre.

Una respiración correcta ayuda a quemar las grasas más rápidamente, se produce un mayor rejuvenecimiento de las glándulas y la piel, se reduce el esfuerzo del corazón y la tensión arterial, acrecienta el funcionamiento del sistema nervioso parasimpático, se aumenta la elasticidad de los pulmones, incrementa el número de glóbulos rojos, se acrecenta el transito intestinal, mejora la circulación sanguínea... Evidentemente una incorrecta respiración genera el efecto contrario a las ventajas expuestas.